
Querido Paquito:
Espero que al recibo de esta te halles bien. Nosotros bien, a dios gracias. Lo nuestro nos ha costado.
Este será el trigésimotercer invierno que pasemos sin ti. Mucho ha llovido desde entonces, menos los años de sequía, claro, pero esa manía tuya de hacer pantanos como quien se construye el barco pirata de Playmobil nos ha venido muy bien.
Han cambiado tantas cosas, Paquito, en todo este tiempo que no creo que reconocieras el país que nos dejaste. Nos dicen que ahora España va bien que vivimos en la época más larga de estabilidad y bienestar. Se dicen muchas cosas, claro que ahora sí se pueden decir, porque acuérdate de que en la época en la que salías al balcón a decir eso de "españoooles, todo está atado y bien ataaado" aquí no se podía decir una palabra más alta que otra, y mucho menos escribirla. Y es una pena, porque había mucha gente con cosas muy interesantes por decir, pero tú se lo impedías. Y con razón, Paquito, y con razón, al fin y al cabo no eran más que una pandilla de conspiradores judeo-masónicos que lo único que querían era desmembrar el espíritu patrio, los valores de la gente de bien que tanto esfuerzo te costó inculcar en los españolitos de a pie a fuerza de No-Do; hiciste, pues, muy bien perseguir, apresar, torturar y condenar a muerte a todos esos traidores a España y al Movimiento. Tenías que dejar claro que aquí, el que mandaba, eras tú, y tu mujer, Paquito, y tu mujer, que aquí todo el mundo sabe que fue ella quien más te animó a convertirte en el mandamás, en el jefazo, en el Generalísimo, en caudillo de España por la gloria de dios, en el pequeño gran dictador.
Porque, hablando de todo un poco, Paquito, ya fue casualidad que tus dos rivales más directos en esto de estar al mando murieran en sendos accidentes aereos antes de resultar victorioso en tu cruzada. Mira que es casualidad que apenas tres días después de comenzar el levantamiento en Marruecos, el general Sanjurjo sufriera un desgraciado accidente de avión cuando volvía a España desde Estoril; el mismo Sanjurjo que apoyó a Primo de Rivera en su dictadura, el mismo que apoyó el nacimiento de la República cuando el rey dejó tirado a Primo de Rivera, el mismo al que no le gustaron los cambios que emprendía Azaña en el cuerpo militar, el mismo que organizó un levantamiento frustrado contra el Frente Popular desde Sevilla y que huyó como alma que lleva al diablo (por cierto, mándale recuerdos, Paquito) a Portugal.
Como casualidad es también que el general Mola, que organizó el levantamiento desde el frente del Norte falleciera en otro accidente de avión en 1937. Aún recuerdo las palabras del bueno de Mola en el 36: "Hay que sembrar el terror; hay que dejar la sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros.". Y luego te sorprendías de que la gente dijera que tú habías tenido algo que ver, pilluelo.
Sea como fuere, ahí estabas el día de tu victoria, brazo en alto recibiendo los vítores de los españoles que al grito de arriba España, arriba Franco festejaban los buenos tiempos que habrían de venir.
No es por criticar, que ya sabes tú que a mí no me gusta hablar, pero cuán equivocados estaban, pobres infelices. Cuántas lágrimas derramadas, cuántos hijos sin padres, cuántos padres sin hijos, cuántos rugidos de estómagos vacíos, cuánta sangre derramada, cuántos hoyos excavados junto a las carreteras, cuántos españoles amontonados en esos hoyos. Te pasaste, Paquito, te pasaste.
Pero ahora un rey mago de la justicia quería cambiar cosas. Unos decían que iba a reabrir heridas, pero así, entre tú y yo, para mí que lo que quería reabrir eran fosas. Esas fosas que tanto les gustaba cavar a tus hombres. Esas en las que amontonábais a españoles como si fueran fardos sin valor; como eran rojos... Pero lo único rojo que había era su sangre, vuestra sangre, la sangre de un toro cuya piel estaba rasgada y hecha jirones, herida. Hay abuelos y abuelas de estos días que corren que desconocen el paradero de sus padres, o de sus hermanos, o de sus amigos; heridas que quedaron abiertas en lo más profundo de su ser; y yo te pregunto ¿cómo se pueden reabrir heridas que jamás se cerraron?
Ábranse, pues, las fosas; ábranse las puertas de la llamada Memoria Histórica, que el que tenga que recordar, recuerde; que el que tenga que descubrir, descubra; que el quiera olvidar no lo haga. Pues conocer la Historia es la mejor forma de no repetir errores del pasado. Dice nuestro presidente, que se llama José Luis, que se alegra de que la gente apenas recuerda lo que es el 20-N y... ¡uy!, que esta fecha te trae malos recuerdos; perdona las disculpas. Pues como te decía, José Luis opina que está bien que la gente vaya olvidando poco a poco estas cosas, pero precisamente es lo que no debería hacer. No digo que haya que convertirlo en fiesta nacional celebrándolo bailando sobre tu tumba (aunque se lo comentaré a Llamazares por si lo quiere proponer en el Congreso), pero tampoco hay que dejar que tu momia coja polvo.
Y hablando de tu tumba, Paquito, menuda pedazo de tumba te hiciste. Lo gracioso del tema es que cuando estiraste la pata nadie sabía muy bien qué hacer contigo. Tus lacayos se partieron los lomos a rebuscar por los cajones para ver si encontraban un post-it en que hubieras dejado escrito dónde llevarte tras reunirte con el Altísimo (sea quien sea). Y el caso es que no encontraron nada; me hubiera encantado ver la cara de tu señora esposa, toda ella llena de collares de perlas "regalados" por los mejores joyeros, cuando le preguntaron que dónde debían ser enterrados los restos mortales de Su Excelencia; y ella, que bastante tenía con ser una viuda que caería en el olvido y que no consiguió ser reina abuela, no tenía ni pajolera idea de qué hacer con tu cuerpecito (porque mira que eras pequeñito, y qué mal lo llevabas).
Menos mal que en este crucial momento, alguno de tus acólitos recordó que en una visita que hiciste al Valle de los Caídos allá por los años 50 tú comentaste, así, de pasada, como solías hacer tú, que te gustaría ser enterrado bajo aquella cruz (que tú sí que fuiste una cruz, hijo). Y gracias a la prodigiosa memoria de este tipo, que se había estado preparando veinte años para este su momento de gloria, fuiste sepultado en la basílica, justo debajo de la enorme cruz que preside el valle, testigo ciego, sordo y mudo del pasar de los tiempos; cruz por la que fueron derramados sangre, sudor y lágrimas a borbotones. Igualita que la tumba del injustamente denostado Juan Negrín, último jefe del gobierno republicano, en cuya tumbra, esté donde esté, solo se puede leer J.N.L.
Pero por suerte para ti, aún tienes fieles seguidores que van a presentarte sus más sinceros respetos:
Y es que, como ves, ahora la gente dice lo que quiere, escribe lo que quiere, ama a quien quiere, vive como quiere. Las parejas se besan en público, las mujeres llevan la falda por encima de las rodillas (las que la llevan), los hombres tienden sus propios calzoncillos (los que los lavan), hay una vicepresidenta y un ministro gay. Y todo ello sazonado con bodas de homosexuales, curas manifestantes, tu nieta bailando tangos, tu bisnieto reclamando su pedazo de trono francés... En fin, para darte una alegría te diré que, al menos, Fraga resiste (cosas de las radiaciones nucleares y de llevar los tirantes apretados). Esta, Paquito, es mi España, que no la tuya. Tu España era Una, Grande y Libre, pero me reconocerás que aquel país podía ser uno, podía ser grande, pero era tan libre como lo puede ser un galgo atado a una farola: puede respirar, comer, beber y caminar, pero para poder correr más allá del radio de la cadena tendría que arrancarse la cabeza de cuajo. Y por fin sería libre.
Y es que todo ha cambiado, Paquito. Ay, si levantaras la cabeza...
... te la reventaría de una patada.
Un cordial saludo.
2 comentarios:
Qué sepas que había escritio un comentario que tarde una media hora en hacerlo y el puto blogspot este me lo ha borrado cuando le he dado a la verificación de la palabra esta!!!La madre que lo pario!!!
cuando vuelva a armarme de paciencia te contesto de nuevo!joder que rabia!
jejeje un abrazo!
España...decir España en plena calle, tiene hoy en día connotaciones. En su día, podías ( y de hecho debías ) gritarlo a los cuatro vientos...
Fue ese abuso el que hoy en día hace que sólamente podamos sacar banderas cuando juegan nuestras respectivas selecciones, porque ahí, y sólo ahí, esta excusado el uso de nuestra bandera.
¿Por qué digo esto? Porque esto es herencia de un abusivo uso de la bandera por parte de este hombre... el cual a mi no me ha hecho nada, salvo esto.
Es curioso, que en España no encontrarás una opinión única sobre Franco. Es más, si preguntas a mi padre, te dirá que gracias a él, salió del pueblo, tuvo una educación, fdue a la mili, y le dio estudios... si preguntas a mi abuelo te dirá que él le quito una perdiz que cogio corriendo cual Alejandro Magno y que iba a repartir entre sus siete hermanos, o que tenía que trabajar día y noche para poner un cocido sobre la mesa para alimentar a sus hijos (entre ellos mi madre)...
En palabras de Machado,un hombre que era en el buen sentido de la palabra, bueno:
"Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón."
Sin embargo, estarás conmigo, amigo mío, en que no puede llamarse "progreso" a tener una ministra, o que dos gays (lesbianas) se casen. Eso no es "progreso". Eso es "esencial" en mi opinión. Es algo que debería de existir siempre, y que debería de haber existido siempre. Llamar "progreso" a eso, es pensar con la misma mentalidad que este hombre. ¿No te parece?
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