
L'Espace Bernadette, situado en la localidad francesa de Nevers acoge desde hace décadas uno de esos grotescos rincones espirituales del mundo.
Al entrar, a mano derecha, los ojos del visitante se posan inevitablemente en una de las reproducciones oficiales de la cueva de la Virgen de Lourdes. Esto se debe a que la hermana Bernadette no es otra que una de las niñas a las que la Virgen se apareció llena, toda ella, de gracia. Justo delante de la cueva, varias filas de banquitos de madera pintados de color verde permiten a los fieles sentarse para contemplar y/o rezar; en el interior decenas de velas nos descubren velados ruegos de ayuda.
Una mujer con únicamente dos dientes en su sonrisa reza acompañada por su hija, ya adulta y con una evidente discapacidad mental; tras la fila de bancos un alemán francófono se cuestiona con mirada acuosa sus creencias y la solidez de su fe tras sufrir el reciente abandono de su esposa.
De espaldas a todo esto, se levanta una capilla en cuyo interior reposa, dentro de una urna de cristal, el cuerpo sin vida de Bernadette. Hace años comprobaron que la buena mujer, fallecida cuando apenas rozaba la treintena, estaba bastante desmejorada en su aspecto y su piel ennegrecida; así pues comenzó un proceso de restauración de los restos mortales, aplicando finalmente una capa de ceras a su piel. A las dos de la tarde se abrían las puertas de la capilla para regocijo de minusválidos, tullidos y cualquier fiel deseoso de recibir el don divino que les devuelva lo perdido: la salud, la esposa, el mando de la tele... los típicos milagros.
Y es que esto de venerar los restos del cadáver de algún santo no es nada nuevo, ya sean partes de su cuerpo, su sangre o sus ropajes; todo esto es lo que se conoce con el nombre de reliquias.
Los orígenes de esta veneración se remontan a los primeros tiempos del cristianismo, cuando los seguidores de Jesús se jugaban el tipo saltando a la arena de los circos romanos en busca de los restos de sus compañeros caídos por la causa (y por los dentallazos de los leones, que no es para poco). Así, las primeras reliquias de las que se tienen constancia son las de San Esteban, primer mártir de la Iglesia. Con el pasar de los siglos la obtención de tan preciados objetos se hacía de forma más mundana, mediante la compra directa o incluso combates (las localidades francesas de Tours y Poitiers se llegaron a enfrentar por el cuerpo de San Martín, igualito que el de una conejita de Playboy, vamos).
Claro que no solo se consideraban reliquias los restos corpóreos de los mártires, sino también objetos de distinta naturaleza: ropajes, tierra del lugar de enterramiento del mártir en cuestión o incluso los instrumentos con que fueron torturados (para que luego digan que el sadomasoquismo es un invento del demonio).
Pero sin duda, una de las reliquias más curiosas es el Santo Prepucio. Como cualquier niño judío de la época es muy de suponer que Jesús fuera circuncidado, con lo que alguien debió de cortarle el prepucio al Señor. Este fue un tema de intensos debates teológicos, pues se planteaba la duda acerca de qué ocurría con este trocito de piel sesgada tras la Resurrección. De este modo, Piedro del Frate publicó un libro en 1861 titulado Preciosísima reliquia del Santo Prepucio en el que defendía que después de la resurreción seguía circuncidado (quedando, por tanto, su prepucio en el mundo terrenal), ya que, según Santo Tomás, la integridad física del resucitado no podía referirse a pequeñas partes marginales de su cuerpo. Otra obra sin duda interesante es De Praeputio Domini Nostri Jesu Christi Diatriba (Discusión acerca del Prepucio de Nuestro Señor Jesucristo), escrito en el siglo XVII por Leo Allatius, donde especula que el Santo Prepucio pudo haber ascendido a los cieloo al mismo tiempo que Jesús y se habría convertido en los anillos de Saturno (yo no sé si la NASA tiene algo que decir a esto).
Así, nos encontramos en la Edad Media hasta con un total de 14 prepucios de Cristo repartidos por Europa, uno de ellos en la Catedral de Santiago de Compostela. Pero el origen de este ir y venir de prepucios se remonta al contenido de alguno de los llamados Evangelios Apócrifos de la Infancia (cinco en total) en los que se contaría que Jesús fue circuncidado al octavo día de su nacimiento. La anciana que practicó la operación guardó el prepucio en un pequeño tarro con aceite de nardo y lo entregó a su hijo, comerciante de perfumes, con la condición de que no lo vendiera. Parece ser que al final lo vendió y fue a parar a las manos de María Magdalena.
Al parecer no se tendrían más noticias de esta reliquia hasta que en el siglo IX la Emperatriz Irene de Bizancio se lo entrega a Carlomagno como regalo de bodas. Éste lo dejó primero en Aquisgrán y después lo entregó a la Abadía francesa de Charroux.
La gran devoción que suscitaba el divino prepucio hizo que en 1427 se fundara la Cofradía del Santo Prepucio, encargada de honrar una reliquia cuya veneración se extendía, particularmente entre las embarazadas y las que deseaban estarlo. De hecho se comenta, se dice, se rumorea, que Enrique V mandó ir a buscarlo para que remitiera los dolores del parto de su esposa, Catalina de Valois. Y es que son muchos los milagros que se le atribuyen, e incluso es protagonista de diversas apariciones y ensoñaciones. Una de las más fascinantes es la que protagonizó la hermana Agnes Blannbekin, monja mística del siglo XVIII a la que la pielecilla fálica se le aparecía en sus trances, materializándose en su boca y haciéndole gozar hasta el delirio por su "sabor dulce y carnoso". A mí no me gusta hablar, Dios me libre, pero esta lo que necesitaba no era rezar el Angelus, precisamente.
Uno de los prepucios más famosos es el alojado en Calcata, Italia. Allí, hasta fines del siglo XIX se exponía la reliquia varios días al año pero por aquel tiempo unos protestantes alemanes que la habían descubierto publicaron sobre ella unos artículos tendientes a desacreditar a la Santa Iglesia Romana. Esto hizo que la Suprema Sacra Congregación expidiera el decreto nº 37 A, del 3 de febrero de 1900, que prohíbe hablar o escribir de esta reliquia, bajo pena de excomunión reservada speciali modo (de un momento entrará por la puerta un sacerdote culturista y me partirá las piernas). Se dispuso también por edicto que sólo sería mostrada a extranjeros con autorización del obispo y la gente del país en la fiesta anual, a una prudencial distancia y sin comentarios. Con todo ello se consiguió, además, que el Santo Prepucio de Calcata no fuera mencionado en las guías del Club de Turismo de Italia.
Ante este atentado a la libertad de las personas de ver los prepucios que quieran surgió la llamada Academia Preputológica con el objetivo de restaurar el abolido culto al Prepucio de Cristo.
El 15 de mayo de 1954 tendría lugar un cónclave de altos representantes de la Iglesia convocado por un jesuita francés que pretendía recuperar la veneración a la reliquia. Tras la exposición de los argumentos y acaloradas discusiones, los cardenales acordaron rechazar la solicitud.
Para que luego digan que el culto al falo no es más viejo que el comer.
3 comentarios:
Madre del Amor Hermoso!! Pero qué pasa? Pero qué invento es éste? Ay, con la Santa Madre Iglesia hemos topado... y con el Prepucio del Señor!! La primera vez que escuché hablar del Santo Prepucio era un niño tan niño que ni siquiera sabía qué era eso del prepucio!! La verdad es que esto de las reliquias es lo que es y que cada uno crea lo que quiera!!
Y como estamos en Madrid y no hay que ir muy lejos, propongo una ruta por varios lugares-relicarios estupendos y algo desconocidos:
1) El relicario del Monasterio de la Encarnación, donde se atesoran cientos de reliquias. De ellas, la más famosa es la sangre de San Pantaleón.
2) La Iglesia de los Jesuitas, sita en la calle Serrano. En ella se guardan los restos de San Francisco de Borja y el cuerpo incorrupto del Santo Padre Rubio.
3) La Colegiata de San Isidro, que custodia el cuerpo incorrupto del Patrón de la ciudad, San Isidro, y los restos de su santa esposa, María de la Cabeza.
4) El convento de las Mercedarias de D. Juan de Alarcón, cercano a la Gran Vía, donde cada mes de Abril podemos contemplar el cuerpo de la madrileña Beata Mariana de Jesús.
5) Muy cerca, en la iglesia de San Martín se encuentran los restos de la niña Alexia González Barros, inspiradora y personaje central de la película "Camino", de Javier Fesser.
6) En la iglesia de San Ginés, de la madrileña y peatonal calle del Arenal, la urna con los restos mortales de la niña Pilina Cimadevilla han mandado al desván el exvoto del cocodrilo que un devoto ofreció a la Virgen de los Remedios, que siguiendo "su" cocodrilo también se ha retirado del culto.
7) En la transitada, moderna y singular calle de Fuencarral también se encuentra el cuerpo incorrupto de Santa Vicenta María, fundadora de las Religiosas de María Inmaculada.
8) Muy cerca de la Clínica Santa Elena, en la zona de Metropolitano, se encuentra un convento de agustinas, que velan el cuerpo incorrupto de San Alonso de Orozco.
9) La castiza plaza de Chamberí guarda parte de los restos de Santa María Soledad Torres Acosta, fundadora de las Hermanas Siervas de María, ya que la otra parte se encuentran en Roma.
10) La Colonia de El Viso tiene por parroquia el santuario de Santa Gema, lugar de permanente peregrinación y donde se muestra el corazón de la santa italiana a los miles de devotos que acuden a venerarla.
Y así podría seguir, contar y no acabar, ya que raro es el lugar que no guarda una maravillosa reliquia como un tesoro de valor incalculable...
Ahhh, y en la calle de Atocha la parroquia de Santa Cruz debe su nombre a su más preciada joya, que muestra orgullosa en su altar mayor: el Lignum Crucis.
Alguién da más?
No sé por qué extraña razón mi cmentario aparece como anónimo y el autor he sido yo!! Que conste en acta, por favor!!
Este articulo del "Sato Prepucio" lo he visto repetido hasta la infinidad en muchos blogs, con una característica, nadie trae una sola prueba que demuestre que la SICAR, algún día tuvo un culto al Santo prepucio, ¿tiene usted algun anuque sea link oficial que demustre que esto es cierto?
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