
Desplome de las bolsas, día fatídico, lunes negro, martes negro, miércoles negro, jueves negro... Crisis.
No se habla de otra cosa en los cafés y las colas de las charcuterías (puntos neurálgicos de opinión y pulso social). Los periódicos, la radio y la televisión dedican extensas franjas de programación a tratar tan escabroso tema, intentando hacernos a nosotros, pobres espectadores, partícipes de algo que no acabamos de comprender más que de oídas pero que nos inquieta.
Y es que yo soy persona humana que lo más que sabe de economía es que me han subido el litro de leche y el aceite de oliva virgen extra (nada de aceite suave ni mierdas, que uno es pobre pero exquisito); yo no entiendo de subidas del Euribor, salvo porque eso descoloca las hipotecas, no sé qué es eso del 2%TAE que tan bien anunciaba el bueno de Matías Prats pero que suena tan bonito, pero sin embargo me fastidia como al que más que cuando el barril Brent se dispara me suban 20 céntimos el kilo de tomates al día siguiente.
Y es que toda esta crisis económica me produce la extraña sensación de que hemos construido un edificio de 30 plantas sobre palillos de madera, de esos que usa el tío Mariano para urgarse las muelas. Siento que todo aquello en lo que hemos creído desde niños es un enorme saco lleno de aire de ciudad, que si bien no es el más sano, lo prefiere el ser humano (recupérate prontito, Ana). Todo esos términos tan elegantes y que suenan tan bien en la sobremesa de una copiosa cena como ser accionista, invertir en bonos, arbitraje bursátil, o mi preferido, jugar en bolsa no son ahora más que palabras disparatadas de charlatanes de carretera: todo el mundo las escucha pero nadie confía ya en ellas.
Es precisamente ese aspecto tan etéreo y frágil de un sistema que se las creía todas consigo el que hace que desconfíe de él. Se habla de caídas históricas, de remontadas históricas, de subidas, de bajadas, pero al fin y al cabo de lo que se trata es de números reflejados en una gráfica con tantos picos que ríase usted de las Montañas Rocosas. Pero, en definitiva, eso es todo: cifras. Yo sé que tengo 20€ en el bolsillo (sí, lo sé, soy un privilegiado) porque los puedo tocar, los puedo ver, me los puedo gastar en vino. Pero al hablar de inyecciones de capital de cien mil millones de euros no sé dónde están, de dónde han salido ni dónde van a ir a parar. Solo veo un pico más en una gráfica. Y eso me frustra muchísimo.
No obstante, saber que el llamado sistema financiero español es robusto me da un ligero golpe de tranquilidad dentro de la compleja mezcla de sensaciones que me produce toda esta situación. Y es que solo hay que escuchar al señor Botín para comprobar que somos unos fenómenos internacionalmente. Vean su seguridad y su fluidez en el tema:
Tras escuchar estas sabias palabras he tomado una gran determinación: retomaré aquella añeja práctica de guardarme los dineros en un calcetín bajo el colchón.
Fe de erratas: El nombre del director del Ballet Nacional es José Antonio, y no José Luis, tal y como apuntaba en mi anterior post. Perdón por las disculpas.
1 comentarios:
Eso, guardate lo que tengas en el calcetin, para que el banco tenga menos solvencia aun... que total es en lo que se resume todo, en falta de confianza de unos en otros.
Basicamente se genera una riqueza, mucha riqueza. Mucha mas de la necesaria. Una pequeña cupula lo roba todo y nos hace pensar que hay excasez. (Claro que la hay, la estas provocando tú, no te jode...) y como somos retrasados pues ala.... te acostumbran tanto a tratarte como si fueras retrasado, que nos lo creemos, aun cuando tenemos mucha fuerza
Lo que habria que empezar es a cortar cabezas. Forma parte de la naturaleza humana corromperse con poder y pasta... y saldrian otras cual hydra de Lerna. Pero por hacer algo...
Yo creo que tampoco esta pasando nada tan grave. No es un tornado, ni un terremoto. Fisicamente estamos intactos. Que estabamos jugando a tener un pisito con una tele de plasma y unas vacaciones en taiti..? pues bueno, ahora no juego y listo
La verdad esk no tengo cientos de millones, asik mucho no los voy a poder perder... y como yo la mayoria que no tienen mas que calderilla (incluso tu tele de plasma en tu salon no deja de ser calderilla realmente)
Ya estoy en un curro donde me explotan. La gente esta explotadilla y aun tienen miedo de ir a peor. Y es ese miedo lo unico k les hace ir a peor....
La mayor parte de la oxtia se la deberian llevar los bankeros, pero claro, como son ellos los que la estan dando...
Sabes que? que me parece muy bien que guardes todo en el calcetin...
Por cierto, de aqui a tener tu propia columna de opinion en un periodico no hay nada ;)
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